Cuando estás de vacaciones es fácil dejarte llevar y abandonar todo lo que sabes sobre comer saludablemente. Pero por lo general esto te llevará a tener que enfrentar una terrible realidad al volver a casa: los pantalones ya no te cierran como antes.  Aunque puede ser cierto que unas vacaciones familiares o con amigos  no son el mejor momento para tratar de perder peso, tampoco significa que tengan que volverse  una carga adicional. Una meta realista en este tipo de situación es mantener nuestro peso, así que antes de que pidas otro cóctel del bar junto a la alberca revisa estos sencillos tipsque te ayudarán a alcanzar tu meta.

1. Planea un poco para incluir algo de actividad física.

Las vacaciones son una oportunidad para relajarnos y  hacer cosas diferentes que nos alejan de la rutina, pero esto no significa que descuidemos nuestra salud. Si planeas tus vacaciones con anticipación elige un destino que te permita involucrarte en actividades físicas. Así crearás la perfecta oportunidad de divertirte y mantenerte en forma al mismo tiempo. Incluir una carrera de 5 kilómetros en tus vacaciones para toda la familia podría ser una buena opción, pero también puedes ir a lugares donde puedas realizar caminatas en la naturaleza, andar en bicicleta o correr. O simplemente hacer uso de las instalaciones del hotel como albercas, canchas de tenis y gimnasios. Además puede ser muy refrescante hacer ejercicio sin estar pendiente del reloj todo el tiempo por temor a llegar tarde al siguiente compromiso. 

 

2. Prepárate apropiadamente. 

Cuando viajas en avión, tren o autobús a veces no hay opciones saludables para comer. Lo que puedes hacer es empezar con un buen desayuno, equilibrado, nutritivo y moderado en calorías antes de salir de viaje.  Otra estrategia útil es llevar contigo cosas que puedas comer como colación o incluso un sandwich con vegetales. Lo importante es que el hambre no te sorprenda desprevenido, porque entonces lo más probable es que terminas comiendo cualquier cosa y haciendo malas elecciones alimenticias. 

 

3. No dejes que comer fuera se vuelva un pretexto para el exceso. 

Cuando cocinas en casa sabes todo sobre cómo fueron elaborados los alimentos, pero esto a veces no está tan claro en los restaurantes. La clave al comer fuera es no dejarnos llevar por el furor que el abanico de opciones del menú nos puede provocar y ordenar alimentos a la plancha, asados  u horneados. Ya que es más fácil controlar las calorías si nos alejamos de los alimentos fritos o aderezos cremosos y optamos por opciones más amigables con nuestra salud. Otro punto importante son las bebidas, el alcohol tiene bastantes calorías y los refrescos muchas más así que lo mejor es beber agua o té y café con moderación y evitar las bebidas azucaradas o el exceso de bebidas alcohólicas.

4. Elige un hospedaje que incluya una cocina. 

Otra estrategia que puede resultar especialmente útil si se viaja con niños es rentar una casa u otro tipo de hospedaje que incluya una cocina, donde puedas preparar tus propios platillos. O al menos procura guardar algunas colaciones como yoghurt bajo en grasa, fruta, vegetales, nueces y palomitas. Esto puede ayudarte a manejar mejor los antojos entre comidas.

 

No tienes que dejar de divertirte para mantenerte sano y controlar tu peso, sólo es cuestión de considerar algunas cosas al momento de planear tu viaje. Recuerda que los pequeños detalles pueden hacer grandes diferencias.